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lunes, 23 de marzo de 2015

Cuatro meses con María

Me gustaría que este fuera el primero de una serie de posts dedicados a mi experencia como mamá de dos. No sé lo que nos depararán, pero empiezo contando un poco de nuestro principio como familia de cuatro.

Hoy hace cuatro meses que María llegó a nuestras vidas.
Cuatro meses de volver a empezar con nuestras vidas, de adaptarnos a ella, de que se adapte a nosotros... Cuatro meses en los que todo ha cambiado poco y mucho a la vez. 


Llegó dando guerra, haciéndose notar. Y es que el recuerdo del primer hijo hace que esperemos que la llegada del segundo sea igual. Y no es culpa nuestra, nuestro cerebro no tiene más recuerdos, así que es normal. Y siento ser yo la que se lo diga señores, pero nada más lejos de la realidad. Todo lo que tenían pensado que iba a pasar y cómo iba a ser, se da la vuelta y comienza otra aventura diferente, en la que ya no hay 3 actores principales, sino 4; y muchísimos actores secundarios que hacen que la máquina empiece a rodar de nuevo.
Una máquina que tiene sus altibajos pero que ya funciona.
Y es que no es más que eso, volver a rodar. Volver a establecer horarios, recuperar momentos, reclamar lugares dentro de la familia, en fin... Convertirse en una nueva familia.


En estos cuatro meses hemos tenido de todo (y lo que nos queda).
Podría empezar y no parar, madre mía, cuantas historias. ¿Lo mejor? Verlas a ellas, a las hermanas. 
Es saber que se quieren, sin conocerse. Es sufrir con cada apretón que le da Paula a María y girar la cabeza confiando en ese ángel que tienen todos los hermanos pequeños. Es observarlas cuando no te ven y disfrutar con cada canción, cada cuento. 
Es el amor hecho mirada, beso, caricia.



Son nuestros primeros cuatro meses juntos. Y estamos deseando ver todo lo que viene a continuación.
Y para los que están con la duda, la respuesta es SÍ, se les quiere igual. Hay amor para todos.

domingo, 25 de mayo de 2014

Washitapes, inglés y críticos interiores

Hoy quiero compartir con vosotros mi tarde.
Tras mil millones de años he pasado una tarde sola en casa. Pero no una tarde cualquiera, no, una tarde de domingo.
Estábamos comiendo con la familia cuando de repente,  "el guindo" ha dicho:
- ¿Y si me llevo a la guindilla al fútbol?
Esta oferta no es la primera vez que se realiza, de hecho ya hemos ido con la peque al fútbol en más de una ocasión.  Pero hoy la oferta no era ir en plan súper familia herculana con las bufandas, camisetas... Se la llevaba él!  Y yo me quedaba en casa!
De repente los ojos me han empezado a brillar y mi cabeza a comenzado a hervir pensando en las posibilidades que esto ofrecía. Igual esto suena un poco a malamadre, pensamiento muy propio en este fin de semana, por cierto. Pero cuando tu vida es propiedad de un bicho de 3 años... Son muchos los domingos por la tarde que no has tenido para ti.
Entonces de mi boca ha salido ese SI, CLARO, con todo lo que tengo que hacer!
Y no me refería a las tareas del hogar, jijiji... Mi mente estaba preparando algo mejor.
Washitapes para una tarjeta de felicitación,  deberes de inglés aparcados desde el miércoles y diálogo con mi crítico interior. A la fiesta se ha sumado una pequeña siesta, que ha provocado que el diálogo vaya a comenzar ahora.
Pero de todo, me quedo con la sensación!  No sé si me entendéis,  pero durante 90 minutos, he sido ... yo.
Y señores,  así ha trancurrido mi tarde dominguera hasta que mis dos personas preferidas han vuelto a aparecer por la puerta. Y eso, ha sido otro cantar, créanme.

Y vosotros, ¿en qué habéis empleado vuestra tarde?
Noelia♥

sábado, 3 de mayo de 2014

El día de mi Mamá


Porque somos lo que vemos, que razón tiene esa frase.

Y es, o por lo menos fue mi caso, cuando te vas de casa y eres madre cuando te vas dando cuenta de que cada vez te pareces más a tu madre.
Copias su forma de cocinar, su manera de hacer las camas e incluso vas adoptando gestos o diciendo frases que son propias de ella y que nunca hubieses pensado que ibas a pronunciar.


Este vídeo es precioso (aunque sea comercial) y me ha impactado una frase que dicen: a los nietos se les quiere mucho pero una hija es una hija para toda la vida. Y he recordado que esa misma frase me la dijeron una tarde de café mi madre y mi abuela. Y claro que es así, y lo veo en tus ojos de preocupación cuando intuyes que puedo tener algún problema y piensas cual sería la mejor forma de ayudarme, porque nosotras no somos muy de hablar pero sí de mirarnos y con estos ojitos pequeños que tenemos de herencia del abuelo nos lo decimos todo sin necesidad de utilizar muchas palabras aunque a veces si son necesarias decirlas.

Por eso quería darte las gracias (aunque te tenga que poner delante del ordenador para que lo leas) por aguantar mis malos momentos, mis nervios y enfados, por cuidar tan bien a mi hija y hacerte experta en el súper de leer las etiquetas para saber lo que lleva proteína de leche o huevo.

Y a los que nos léeis, hacedlo vosotros también que no hay mejor regalo que decirle a una madre un Gracias y un Te quiero, y a los que desgraciadamente no la tenéis ya entre vosotros recordarla con alegría y como dice el video "el amor se transmite de generación en generación" tenéis un legado que transmitir a vuestros hijos. 

También os recomendaría que vieseis un video que le ha hecho una hija, que está lejos de casa, a su madre y que ha publicado Bea de Con botas de agua en el post "Mamá hoy te mimo yo".

Besos y Feliz dia de la Madre.

Mª Paz :D